BURBUJA-DOLOR de Irene Marks
BURBUJA-DOLOR
Humedece sus ojos como el mismo destino. Pero no piensa, se está allí con el bulto sobre los escalones. Le da la teta . Llegará la noche y ni dónde echarse. Siente los pequeños labios, la leche que le sale a borbotones. Ni pañales ni techo.
Pasa una mujer taconeando y con perfume ¿Cómo será eso de tener la vida fácil, reírse, reírse?
Alarga la mano. Es la primera vez. Si la vieran su mama, su tata, ¡qué vergüenza! Pero no queda otra. Ni techo ni pañales.
Tapa al bultito en su frazada. Lo único suyo, ese bultito, esa vida caliente que estrecha como si le saliera el corazón por los brazos.
Sabe que la patrona no la va a tomar con un crío, y allá en la villa tampoco puede estar, el Pancho se la tiene jurada, la va a matar a palos.
Con frío, con la mirada animal de la angustia y esa mano extendida. ¡Cinco pesos!¡Cinco pesos! Algo, algo más. Se levanta, cambia de lugar, le caen las monedas de a poco...
¡Treinta pesos! ¡Seis horas de trabajo con la patrona! Pero le hubieran dado cama, le hubieran mirado los ojos, no esto, no agacharse como ahora con la mano hacia fuera, esa mano que la hace diferente.
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(De lejos el hombre la observaba. Joven, la morocha. Linda, desesperada, se veía bien claro. Y con el crío a cuestas...Venía servida en bandeja. Le dejaría unos mangos y total... ella qué perdería. De bueno que era nomás , le daría trabajo, un techo. Que se quedara con el crío. Pero que pusiera el lomo, que trabajara todas las noches.
Era fácil. Cuando se quedara dormida, la metería en el auto y después quién la iba a defender. Con el tiempo todas se acostumbran al puterío)
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Estrecha al bultito contra su pecho.
Humedece sus ojos como el mismo destino.
(Este cuento, perteneciente al libro inédito BUBUJAS DE SOL, fue publicado en la Antología 2007 de Editorial Andrónico.)