Horacio Laitano- MADAME DE STAEL

Publicado en por todaslasgalaxiasnarrativa.over-blog.es

 

 

 

                    MADAME  DE  STAEL

 

-         Buenas noches, Madame, está él.

-         Buenas noches, Madame de Stael.

-         Curiosamente, la noche se ha vuelto espiga. Largas

manos conversan con el aire, mientras libros y papeles se

acumulan en desorden.

-         ¿Quién me asegura que ha llegado?  ¿Acaso lo está-

bamos esperando? O es que aún buscamos las sorpresas

de la mente.

-         ¡Por favor, señora mía!¿Qué piensa usted en noches

como ésta? ¿Lo mismo que sus magras muñequitas?

O prefiere agregar un comentario.

-    Prefiero el silencio…Los puntos suspensivos o  la

incertidumbre que he tenido siempre. Todos mis perso-

najes duermen días enteros para no ver el sol que acosa

las ventanas.

-         Creo que es usted muy exagerada. No he visto nun-

ca un sol que nos acose ni una flor que nos disguste.

-         En fin, dejemos el sol para mañana. He vivido tanto

entre las sombras que mis ojos ven más en la oscuridad

que en la luz que usted defiende.

 

(Se escucha la llegada de un jinete. Ambas piensan en

un caballo blanco y se dejan caer sobre la alfombra).

 

-    Buenas noches , Madame de Stael.

-    Buenas noches, Madame de Estael.

 

                                                                  (De La Mandrágora Secreta

 

 

 

 

                                                     

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H
<br /> Querida amiga: muchas gracias por haber rescatado este texto de La mandrágora secreta, que prácticamente había olvidado. Recuerdo, en cambio, el valioso prólogo que escribiste para mi libro, en<br /> aquellos hermosos días de El cañón oxidado. Cariños. Horacio<br /> <br /> <br />
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